Editorial y reflexiones después de Budapest – Brian Tasker

Traducio por Cristina Frodden

Antes de comenzar, necesito aclarar cómo funciona actualmente la revista IPTN Journal. La revista se publica en línea de manera continua a medida que se aceptan los artículos – no existe una fecha límite. Se pueden encontrar las directrices editoriales y mayor información en la sección Disclaimer and Submissions al final de la Home page. Existe una nueva sección para informes regionales acerca de eventos y actividades. Por favor, cuéntennos qué está sucediendo con el Teatro Playback en su región – hay tantas cosas que suceden y que no se informan, o se publican en Facebook. Comprendo la conveniencia de Facebook, pero tal vez no sea el mejor lugar para archivar lo de Teatro Playback, ya que es demasiado fragmentado y transitorio. Una de las intenciones de la página de la red IPTN es que sea un recurso directo para el Teatro Playback. De manera que cuando publiquen en Facebook, podrían pensar en enviarme una copia a mí también. Otra cosa a la que me gustaría animarlos es a utilizar la herramienta de comentarios acerca de los artículos, que está abierta a los miembros que son Practitioners. Para comentar, necesitan tener un log-in para la página. Por favor, contáctenme vía iptnjournal@gmail.com para mayor información o si tienen preguntas, comentarios o necesitan que les recuerde su log-in. Por último, Jo Salas nos escribió para contarnos que recientemente lanzó un nuevo blog independiente. Por favor, denle una mirada; lo pueden encontrar en //playbacktheatrereflects.net/

El Teatro Playback y el pícaro

“La gente está atrapada en la historia y la historia está atrapada en ella.”

James Baldwin

“Si no estás viviendo al límite, estás ocupando demasiado espacio.” T-shirt slogan

Fue un placer estar en Budapest hace unos días en el Encuentro Europeo de Teatro Playback, una encantadora oportunidad de ponerme al día con viejas amistades y hacer nuevas. Me impresionaron los talleres a los que asistí y oí acerca del uso del Teatro Playback para apoyar e integrar poblaciones marginales en su propia vida como un paso a una sociedad más amplia. Hasta que me pensioné, trabajé con poblaciones marginales similares, con problemas de adicción y de salud mental. Este tipo de trabajo es muy absorbente y tenía que recordarme al final de la jornada que había otro mundo fuera del mundo de la rehabilitación: tan inmerso estaba en la lucha hombro a hombro con los clientes que estaban ahí para recuperarse de la adicción. Comprender el exceso de identificación emocional y su costo fue una lección dura de aprender. (Ver O’Neal para referencias acerca de la co-dependencia.)

Mientras estuve en Budapest, tuve la suerte de asistir a un taller con Igor Lyubitov acerca del pícaro. Digo que fue una suerte porque no era el taller que había escogido, pero como me había perdido buscando el salón, me junté con otros playbackeros que pasaban y terminamos yendo al taller de Igor.

Desde que regresé a casa, la experiencia que tuve allí me llevó a escribir una reflexión acerca del Teatro Playback y el pícaro. La intención al escribirla no es denigrar el trabajo que se esté haciendo, sino mirar al Teatro Playback y su interacción con el mundo desde otra perspectiva y considerar posibles respuestas y riesgos.

Como un arquetipo, el pícaro tiene un lugar en la historia como una fuerza perturbadora que actúa como catalizador para sacudir las cosas. Carl Jung describió al pícaro como un representante de las tendencias contrarias en el inconsciente y de ese modo la sombra podría ser un factor regulador – podría cumplir una función positiva si se lo trae a la conciencia o seguiría siendo una influencia negativa si se lo ignora.

En su taller, Igor describía al narrador como el pícaro, a través de las historias que trae a la silla. Por supuesto, el pícaro es también la representación y la manera como responden los actores y actrices. Durante el taller de Igor, conté una historia acerca de mi dilema como editor de la revista IPTN Journal, sobre cómo enfocar los asuntos que me interesan y el desafío que eso constituye. La representación de la historia me animó a ser honesto conmigo mismo (reconociendo el temor inherente que acompaña al rol) y a asumir la tarea de estimular o incluso provocar un debate. Hay tantas cosas en el Teatro Playback que adoro y hay algunas tendencias que me perturban. Cuando aparece el pícaro, se puede generar una fuerza que incomoda; yo quería encontrar una manera de acoger y utilizar esta dinámica en vez de tratar de evitarla. A medida que el Teatro Playback se mueve más y más hacia el terreno político, parece que existe el riesgo de una mayor polarización que necesita ser explorada. Al explorarla, trato de enfocarla desde una perspectiva del Teatro Playback, un lugar neutral hecho de historias con un interés en generar el diálogo entre las diferencias, trato de formular preguntas sobre el Teatro Playback como una institución y una cultura y sobre la dirección que éste puede tomar.

A nivel afectivo, Donald Trump y el Brexit podrían describirse como pícaros que zamarrean el estatus quo. Tanto Trump como el Brexit han provocado fuertes reacciones que parecen haberse manifestado como una oposición recalcitrante en vez de una respuesta creativa que toma el estatus quo como un punto de partida en vez de uno de término.

Como vivo en el Reino Unido, ha sido perturbador ver las reacciones de algunas personas que se oponen al Brexit: desprecian a los que votaron por él, los describen como ignorantes y en general los tratan con desdén. Un ejemplo de esta tendencia es la demonización de la gente mayor y la culpa que se les atribuye por el Brexit.

Ashton Applewhite reflexiona sobre esto en su perspicaz blog (ver referencias).

De manera similar, durante la elección presidencial de 2016, Hillary Clinton se refirió a ciertos partidarios de Trump como una “cesta de deplorables”; más tarde se disculpó diciendo que había sido una generalización. Luchar contra el prejuicio utilizando el prejuicio no parece ser muy productivo. Puede ser ingenuo sostener la visión de que la humanidad está esencialmente motivada por lo que Wendell Bell describió como valores humanos ampliamente compartidos, que incluyen la paciencia, la veracidad, la responsabilidad, el respeto por la vida, la dignidad de todas las personas, la empatía hacia los otros, la amabilidad, la generosidad, la compasión y el perdón. También podría ser prudente y más realista agregar ‘cuando sea posible’ a estos valores, e incluso reconocer que el lado negativo de la humanidad se cierne sobre todos nosotros. En todo caso, la lista de valores humanos de Wendell Bell coincide con los valores que el Teatro Playback busca seguir y mostrar por medio del trabajo de las presentaciones.

En su libro “El pícaro hace el mundo, cómo la imaginación perturbadora crea cultura” (Trickster Makes the World, How Disruptive Imagination Creates Culture)

Lewis Hyde escribe “que el pícaro cruza fronteras es la versión estándar, pero mientras escribía este libro me di cuenta de que necesita modificarse en un sentido importante, porque también hay casos en que el pícaro crea una frontera, o trae a la superficie una diferenciación que antes no estaba a la vista.”

Al mismo tiempo del Encuentro en Budapest ocurría el Encuentro de Australasia al otro lado del mundo en Hobart, Tasmania. Una de las discusiones que se dieron allá fue la pregunta: ¿El Teatro Playback se quedó pegado en los años 70? No sé a qué conclusión llegaron, si llegaron a una, pero al revisar los archivos de la revista IPTN Journal desde 1990, veo que siempre ha habido un foco en la comunidad, en la inclusión y en la justicia social y este trabajo se ha profundizado a través de las décadas. En respuesta a una necesidad identificada y a una necesidad de focalizar una prioridad percibida con recursos limitados, ¿existe ahora una tendencia mayor a alejarse de la comunidad en general y acercarse más a comunidades específicas? ¿Existe una jerarquía de sufrimiento? ¿Existe un prejuicio acerca de la compasión en el Teatro Playback que se manifiesta por medio de la escogencia de algunos grupos de clientes sobre otros?

En su libro “Fuerzas invisibles II (Invisible Forces II), Carol S. Pearson identifica y analiza los arquetipos activos en las organizaciones. Uno de los arquetipos que se relaciona con el Teatro Playback sería el cuidador, otro es el creador, que es menos susceptible a la corrupción. Pearson describe las cualidades del arquetipo del cuidador como alguien que cuida y empodera a otros, a menudo sacrificándose para hacerlo. La meta es buscar ser bueno y desinteresado. Los temores más grandes son el egoísmo, la insensibilidad y la indiferencia. La sombra del cuidador son el codependiente, la madre devoradora, el padre controlador y la tendencia a dar como una forma de mantener a los otros dependientes.

A un nivel arquetípico, parece haber una aversión natural hacia aquellos que evocan los peores temores del cuidador asociados con el prejuicio de Trump y el egoísmo del Brexit; ¿podría esta aversión dar como resultado un prejuicio contra estos grupos? Binna Kandola aborda este tema general en su libro “El valor de la diferencia, eliminar sesgos en las organizaciones (The Value of Difference, Eliminating Bias in Organisations). Él escribe: “El sesgo inconsciente es parte de la condición humana. Es algo que todos compartimos. Y es por eso que ninguno de nosotros podemos juzgar los sesgos de nadie más. Eso no quiere decir que no podamos juzgar las acciones de las personas.” Más adelante agrega: “Si condenamos a las personas por tener prejuicios, las estamos clasificando como ‘malas’; al hacerlo nos clasificamos a nosotros mismos como ‘buenos’.

Kandola nos ilumina más cuando plantea: “En primer lugar, el prejuicio se encuentra muy arraigado dentro de todos nosotros, y es reforzado por hábitos inconscientes, especialmente nuestros hábitos sociales – en otras palabras, por aquellos con los que pasamos el tiempo.” ¿Carece el Teatro Playback de una diversidad de visiones y, si es así, refuerza esto la separación entre comunidades?

En el Teatro Playback sería, por cierto, desafiante trabajar con los que Clinton llama ‘deplorables’ o con los Brexiteers (o quien quiera que sea su equivalente local) con sus incómodas historias acerca de privación de derechos y de culpa y encontrar una manera creativa de representar esas historias para ofrecer una nueva perspectiva, una perspectiva que de acuerdo con sus críticos de pronto ellos no verían por ser tan estúpidos. ¿De manera que para qué nos molestamos cuando hay narradores mucho más agradables con los cuales podemos trabajar? ¿Pero cuáles son los grupos marginados, si no los obvios: los refugiados, los inmigrantes, las minorías étnicas y otros? Me parece que los grupos marginados en nuestra sociedad se pueden encontrar en cualquier rincón de nuestra sociedad y dentro de la mayoría existen grupos minoritarios que se sienten ignorados.

El referendo acerca del Brexit reveló una amplia polarización, descrita por David Goodhart en su libro “El camino a algún lugar, la revuelta populista y el futuro de la política” (The Road to Somewhere, The Populist Revolt and the Future of Politics). Esta polarización sería una diferencia de valores entre la gente ‘de cualquier lugar’, gente educada y con movilidad, y la gente ‘de algún lugar’, gente en general menos educada, más arraigada en un lugar y que prioriza el apego a un grupo y la seguridad. La gente ‘de cualquier lugar’ tiene mayor flexibilidad y mejores recursos a través de la educación y de su experiencia; tienen, por lo tanto, más opciones. Es probable que la gente ‘de algún lugar’ tenga menos recursos y en consecuencia se sienta más amenazada por el cambio. Esta es una reformulación interesante del concepto de clase y, por supuesto, como dice Goodhart, siempre hay matices entre una y otra. Sin embargo, éste puede ser un punto de partida sobre cómo vemos nosotros y ellos la diferencia: una polarización que necesita ser reconocida. Digo ‘nosotros’, la gente de Teatro Playback de cualquier lugar, y ‘ellos’ para referirme a la gente de algún lugar, aunque en mi experiencia provenga de la tribu de algún lugar. Aunque me haya alejado mucho de la tribu de algún lugar, todavía me siento protector y siento la necesidad de promover una comprensión de su psicología grupal.

Vamik D. Volkan toca esta punto en su libro “Inmigrantes y refugiados, trauma, duelo perenne y psicología de fronteras” (Immigrants and Refugees, Trauma, Perennial Mourning and Border Psychology). Él plantea: “Los prejuicios compartidos se utilizan al servicio de mantener y proteger la identidad del grupo grande [la gente de algún lugar], lo cual también ayuda a mantener y proteger la identidad individual.” Y continúa: “Aquellos [gente de cualquier lugar] que son capaces de mantener su identidad individual a salvo del impacto de los sentimientos del grupo grande se vuelven más dispuestos a abrir la puerta de la carpa y a aceptar un gran número de recién llegados.” Paradójicamente, muchos migrantes y refugiados podrían ser descritos justamente como gente ‘de algún lugar’, ya que están contenidos por sus familias, su cultura y su religión, y como conservadores (pero no de partido) aun cuando están en movimiento. Hay muchas cosas valiosas que recoger del libro de Volkan, que está escrito desde una perspectiva psicoanalítica. Los conceptos de Volkan de identidad de grupo grande y sentimientos de grupo grande me llevaron a preguntarme cómo podrían estas ideas relacionarse con el Teatro Playback como una comunidad.

Un rol del Teatro Playback, así como yo lo entiendo, es la disolución de las fronteras psicológicas a través de compartir historias, algo que resulta difícil o incluso imposible si no se reúnen o no pueden reunirse grupos diferentes, y hacer esto con seguridad sigue siendo una aspiración. Volkan escribe acerca de los objetos vinculantes, de los fenómenos vinculantes y de la nostalgia que mantiene a los migrantes y refugiados en una relación con sus orígenes como símbolos de un duelo perenne. Tengo una fantasía de una función temática que involucre a migrantes, refugiados y comunidades receptoras en la que compartan historias acerca de sus objetos vinculantes. Imaginémosla así: Si tuviera que irse de repente, ¿cuáles serían los tres objetos que se llevaría y por qué?

El Encuentro en Budapest terminó con una bella función de una compañía de actores internacionales. La función terminó con una canción, casi un himno, que tenía este estribillo: ‘Podemos cambiar el mundo’ y una de las actrices, una joven de Bulgaria dijo la última palabra y terminó la canción con ‘empezando por nosotros mismos’. El pícaro todavía anda suelto.

Referencias:

Applewhite, Ashton (2016): //www.huffingtonpost.com/ashton-applewhite/age-takes-center-stage-ar_b_10896874.html

Bell, Wendell  (2004) Humanity’s Common Values: Seeking a Positive Future

//universespirit.org/humanitys-common-values-seeking-a-positive-future

Goodhart D. (2017) The Road to Somewhere: The Populist Revolt and the Future of Politics, Hurst & Co, London, UK

Hyde, Lewis (2017) Trickster Makes This World, How Disruptive Imagination Creates Culture, Canongate Books, Edinburgh, UK

Jung C.G. (1972) Four Archetypes: Mother, Rebirth, Spirit, Trickster, Ark, London, UK

Kandola Binna (2009) The Value of Difference, Eliminating Bias in Organisations, Peam Kandola Publishing, Oxford, UK

O’Neal. S.H. (2011) Codependency among health care professionals, Journal of Addictive Disorders.  //m.breining.edu/JAD11bHSO.pdf

 Pearson, Carol S. (1997) Invisible Forces II, Type & Archetype Press, Charleston, USA

Volkan, Vamik D. (2016) Immigrants and Refugees, Trauma, Perennial Mourning and Border Psychology, Karnac Press, London, UK