El Modelo del Diamante Tridimensional para Escenas en Teatro Playback

Assael Romanelli

Traducción de Cristina Frodden

Introducción

En la comunidad del Teatro Playback (TP) existen ciertas técnicas y lineamientos para enseñar las formas cortas. Sin embargo, cuando nos acercamos a las Escenas (Lubrani Rolnik, 2009; Salas, 1999), formas de representación abiertas y largas, faltan lineamientos claros, por lo que sería beneficioso tener una estructura más profunda para enseñar y representar este elemento importante del ritual del TP. 

Este artículo presenta un modelo de la Escena, forma larga del TP. Comienza con una tipología general de historias que puede ayudar a decidir cuál forma del TP se adecúa más a cuál historia. Luego se presenta el Modelo del Diamante Tridimensional (Modelo 3DD).

Tipología de historias

Aviva Apel (conversación personal, 2014) clasifica las historias que se pueden contar en un encuentro de TP en tres arquetipos. El primer arquetipo es una estructura aristotélica con un comienzo claro, una mitad y un final en que el protagonista experimenta una transformación emocional. El segundo arquetipo, la historia brechtiana, es una historia asociativa, episódica, no lineal, o una historia secuencial sin mucho cambio interno en el protagonista. El último arquetipo es el monodrama, que es una historia con un fuerte foco interno sin mostrar necesariamente un cambio externo. Esta clasificación se asemeja a la tipología de historias que McKee (1997) describe como: arquetrama, minitrama y antitrama.  

La arquetrama (McKee, 1997), llamada también diseño clásico, se refiere a una historia acerca de un solo protagonista activo que lucha primordialmente contra fuerzas antagónicas externas para lograr lo que desea, a través del tiempo, dentro de una realidad consistente y conectada de manera causal hasta llegar a un final cerrado donde hay un cambio absoluto e irreversible. Las acciones se conectan por medio de una cadena de causas y efectos, que expresan la interconexión de la realidad. Este es un diseño de historia muy popular en el cine y el teatro. Este diseño se llama también “el viaje del héroe”, un proceso arquetípico descrito en muchos mitos en todo el mundo (Campbell, 1949). La arquetrama es el modelo clásico de la tragedia aristotélica, que enfatiza una historia con un comienzo claro, una mitad y un final

(McManus, 1999). Un elemento aristotélico importante, que es relevante para el Modelo 3DD es el  revés, peripeteia (Lucas, 1962), que se relaciona con una situación que aparentemente se desarrolla en una dirección, y luego “retrocede” hacia el final.

La minitrama (McKee, 1997), una forma minimalista de la arquetrama, encoge los elementos del diseño clásico.  Una minitrama generalmente se enfoca en un protagonista externamente pasivo que persigue activamente un deseo interior mientras experimente un conflicto interno. En general, las minitramas tienen un final más bien abierto.

La antitrama (McKee, 1997) es un tipo de historia que sigue un tiempo no lineal, saltando a través del tiempo o borrando la continuidad temporal. En general es guiada por la coincidencia y menos por la causalidad. Podría incluir múltiples realidades, contradicciones y direcciones divergentes.

Otro subtipo de historia es la no-trama (McKee, 1997), que describe un sentimiento, una situación o un lugar, sin ningún progreso en la acción.

La mayoría de las formas cortas clásicas (esculturas fluidas y coro) pueden adecuarse a todos los tipos de historias debido a su naturaleza minimalista, simbólica, arquetípica. Dicho esto, hay espacio para explorar una selección de forma más “especializada” para diferentes tipos de historias.

Por lo tanto, más abajo (figura 1) se presenta un diagrama visual de la tipología del triángulo de Mckee (1997) junto con la terminología de Apel (2014) y las formas de TP sugeridas por este autor para cada tipo de historia. Este diagrama representa un rango en el cual cada historia puede situarse en un continuo entre los tres tipos de historias. Por supuesto, éstas son sólo recomendaciones y cada compañía puede elegir cualquier forma para representar cualquier historia en TP.

Figura 1

El Modelo del Diamante Tridimensional para una Escena de TP

La Escena de TP puede verse como una forma de improvisación larga (Hauck, 2013) basada y guiada por la historia de una narradora. Como tal, se la puede analizar usando las mismas características, tradiciones y lineamientos. El Modelo del Diamante Tridimensional (Modelo 3DD) para una escena de TP tiene tres dimensiones: contenido, emoción e intención. Cada dimensión tiene un foco diferente que enriquece a los otros dos. Las tres dimensiones, en conjunto, crean un efecto tridimensional de profundidad y amplitud en la Escena de TP.

Para demostrar este modelo utilizaremos el ejemplo de una historia de arquetrama: Una mujer, llamémosla Ray, tenía un trabajo que odiaba. Su jefe era un perfeccionista que la trataba horriblemente; ella estaba desesperada por cambiar de trabajo. Deprimida, esperó algunos años, temiendo dejar la seguridad que le daba su trabajo y esperando en silencio encontrar un nuevo trabajo. Hasta que un día apareció una oportunidad cuando su amiga le contó que estaban buscando a una profesional con experiencia en computadores. Ray no estaba segura si estaba suficientemente calificada para ese puesto. Además, estaba embarazada y le asustaba hacer grandes cambios durante su embarazo. Sin embargo, en un momento de valentía, solicitó el trabajo. Acabó por obtener el puesto. La historia acaba unos meses después del nacimiento, en su nuevo trabajo, sintiéndose desafiada, desplegada y apreciada por su nuevo jefe.

1. La dimensión de contenido

Un modelo eficiente para generar contenido en una forma larga de improvisación es el Modelo del Diamante[1] (Ver figura 2). El diamante no tiene lados iguales. En la Escena típica a veces llevará más tiempo montar el problema y menos resolverlo realmente. Por eso, la primera parte – la parte inferior del diamante –  es más larga que la segunda – la parte superior.

La primera parte del diamante se basa en un proceso de ideación, la generación de ideas a través del pensamiento intuitivo, dentro y fuera del círculo de expectativas. En nuestro ejemplo, esta parte mostrará las dificultades de Ray en su trabajo, generando diversas ofertas, como por ejemplo: un jefe horrible, un/a colega frío/a, un computador que no funciona, unos lapiceros sin tinta, una canción burlona en la radio, y muchas cosas más.

El punto de quiebre en el diamante es el punto de no retorno, el momento en la historia en que sucede algo que hace imposible retroceder. Este podría llamarse el clímax de la historia (McKee, 1997), un evento que es absoluto e irreversible. Esto resuena con el cruce del umbral en el viaje del Héroe, el momento en la historia en que el Héroe no puede regresar a su realidad original, lo cual hace emerger a guardianes y antagonistas (Campbell, 1949). De este momento en adelante, la protagonista ha cambiado y el final eventual de la historia es aparentemente inevitable.

En nuestro ejemplo, solicitar el trabajo podría considerarse el punto de no retorno, ya que en ese momento los sentimientos y la opinión de Ray cambiaron. Otro posible punto de no retorno podría ser su aceptación en el nuevo puesto, como un cambio irreversible en su historia.

Figura 2

El final del clímax marca el comienzo del segundo segmento de la improvisación. En esta parte del diamante, la compañía generalmente reincorpora el material generado previamente, lo cual idealmente debería amarrar todas las líneas de la historia y no debería introducir nada nuevo.

La actriz que representa a la narradora, junto con los actores ninja, que no son escogidos para ningún papel en particular en una Escena (Romanelli, 2013), empiezan a generar ideas a través del pensamiento intuitivo hasta que se llegue al clímax. Idealmente, en toda la Escena, la actriz que representa a la narradora es más reactiva, permitiéndose estar en el aquí y el ahora, apoyándose en los actores ninja para guiar la Escena.

La ideación podría incluir un movimiento o un tema sonoro que podría repetirse más tarde. Mientras más rica la ideación, más opciones tendrá la compañía para reincorporar más tarde. El clímax podría ser una clara decisión emocional, no necesariamente una acción externa.

La reincorporación, el proceso de incorporar en la segunda parte de la Escena ideas que fueron generadas originalmente en la primera parte de la Escena, constituye el núcleo del Modelo de Diamante. Los entrenadores de formas largas de improvisación siempre han enfatizado la importancia de la reincorporación del material generado previamente (Johnston, 2004; Johnstone, 1989, 1999). Zaporah (1995) describe así la clásica metáfora de la forma larga de improvisación: “La improvisación es como caminar hacia atrás. Uno puede ver donde ha estado, pero uno no puede ver hacia dónde va. Pero lo que uno ve, sí afecta hacia dónde va” (Zaporah, 1995, p. 54).

La reincorporación se puede hacer sin palabras, solo a través del movimiento, de lo físico o de las ideas generadas previamente. Las ideas generadas previamente también se pueden reincorporar como símbolos. Por ejemplo, si intuitivamente se generó una manzana en la primera parte de la Escena, la idea de la manzana como el árbol del conocimiento, o “el fruto de nuestro esfuerzo” podría reincorporarse más tarde y el público quedaría satisfecho. Para ser efectiva, la reincorporación puede incluir sólo unas pocas ideas principales de la primera mitad.

En nuestro ejemplo, la parte de reincorporación en el diamante mostraría a Ray en su nuevo puesto de trabajo, feliz y estimulada. Idealmente, de una manera u otra se incorporarían ofertas anteriores como: un nuevo jefe, una colega acogedora y divertida, un computador amigable, el regalo de una caja nueva de lapiceros, y de pronto Ray está cantando la misma canción burlona.

Esta primera dimensión es el mapa de rutas que ayuda a la compañía a saber qué contenido generar y ofrecer a la Escena.

2.  La dimensión emocional

La segunda dimensión en el Modelo 3DD consiste en el viaje emocional de la Protagonista (Ver la figura 3 abajo). Como ya se describió, las historias con arquetrama requieren que la protagonista sufra un cambio. Aviva Apel (2014) enfatiza la transformación emocional de la protagonista como el corazón de la representación de la arquetrama. Por eso es esencial que en TP la actriz que representa a la protagonista (sufra y) represente una transformación emocional de un sentimiento a otro diferente a través de la Escena.

Por lo tanto, la conductora debe ser clara en la entrevista sobre cuáles eran los sentimientos de la narradora antes y después del clímax. Generalmente hay una gran transformación emocional en las historias, incluso cuando las narradoras describen varias emociones durante su historia.

En consecuencia, a través de la dimensión emocional, la primera parte del diamante es “iluminada” por el primer sentimiento de la narradora. La actriz que representa a la narradora, junto con los actores ninja, generan ofertas que intensifican ese sentimiento (por ejemplo, un sentimiento de desamparo).

El punto de no retorno ahora incluye el momento o el incidente que gatilla la transformación emocional de la narradora (por ejemplo, de desamparo a seguridad). Sólo la actriz que representa a la protagonista puede llevar a cabo la transformación, pero los actores ninja pueden crear la atmósfera ejerciendo presión emocional y física que le ayude a transformar orgánicamente ese sentimiento. Es importante que la transformación se dé orgánica y naturalmente en el escenario. El movimiento y el contacto físicos con los actores ninja pueden ayudar a que la actriz que representa a la narradora encarne el sentimiento y luego la transformación.

La parte de reincorporación del diamante se ilumina ahora con el segundo sentimiento (importante) de la actriz que representa a la narradora, con los actores ninja ayudándola a profundizar la encarnación de ese sentimiento.

Figura 3

La combinación de las dimensiones de contenido y de emoción da una representación profunda e intensa. Sin embargo, agregando la tercera dimensión, la intención, podemos trenzar mejor el hilo conductor (Hoesch, 1999) – ese proceso de grupo inconsciente que conecta las diferentes historias en un ritual de TP – y garantizar una profundización del proceso de grupo.

3. La dimensión de intención

Esta dimensión del modelo 3DD se construyó en cooperación con la libretista Kate Stayman-London[2] y fue desarrollada por Gigi Romanelli. La intención de la narradora lleva el tema arquetípico que está en el núcleo del hilo conductor (Hoesch, 1999), y que puede encender la imaginación y la curiosidad de la próxima narradora en el ritual del TP. El corazón de esta dimensión se mueve alrededor de la búsqueda de las metas externas e internas de la narradora (ver figura 4 para una representación visual de esta dimensión).

La meta externa es el Deseo, el deseo consciente o la meta (McKee, 1999) que la protagonista quiere lograr en la historia. La meta externa puede cambiar a través de la historia. La meta interna es la Necesidad: la necesidad arquetípica y universal de la protagonista. Muy a menudo es inconsciente y no cambia a través de la historia. La meta interna a veces está relacionada con una falla o un punto ciego de la protagonista e impulsa el Deseo externo de la protagonista. Por lo general la narradora plantea claramente la meta externa, pero rara vez explicita su meta interna. En nuestro ejemplo es posible que la meta consciente, externa de Ray fuera cambiarse de trabajo. Su meta interna podría ser ser apreciada, sentirse realizada o darle expresión a su potencial (profesional).

En la mayoría de las historias, existe una discrepancia (o incluso un conflicto) entre las metas externa e interna de la protagonista (McKee, 1997). En la historia de Ray, aunque de manera inconsciente ella quiere estar en otra parte, internamente ella desea ser validada, sin importar donde esté.

En el Modelo 3DD, la primera parte del diamante se enfoca en la búsqueda de la meta externa. En este acto (compuesto de una o varias escenas), la actriz que representa a la protagonista se involucra con el antagonismo y el conflicto en relación con  su meta externa. Este acto termina cuando ella logra o no logra su meta externa. 

El clímax se caracteriza ahora como el punto de revés en la historia. Esto es análogo al concepto aristotélico de Peripeteia (revés) que debe incluir un momento alto de alegría, desde el cual se deriva la inminente caída a un final trágico (o a un momento bajo desde donde se sube dramáticamente a la alegría final).

En nuestra historia, el revés podría comenzar con Ray desanimada, triste y con miedo a renunciar. La Peripeteia podría ser cuando Ray queda devastada por una nueva crítica dura de su jefe sin tener otro trabajo a la vista. Está deprimida y desamparada, sin ninguna esperanza.

La segunda parte del Modelo 3DD en la dimensión de intención es la reincorporación de las ideas generadas previamente con un foco en la meta interna de la actriz que representa a la protagonista. La Escena termina con cierto entendimiento de la meta interna.

En nuestra historia, la segunda parte de la Escena incluye las ofertas reincorporadas (como se describió más arriba) mientras la actriz que representa a la protagonista se involucra con la meta interna de sentirse realizada. Puede hacer un soliloquio de su sentimiento actual de seguridad, de convertirse en la mujer que quería ser desde niña.

Figura 4

La manera en que la actriz que representa a la protagonista se relaciona con la meta interna por lo general influye en el significado emocional del final de la historia. Stayman-London (2014) recomienda terminar involucrando la necesidad interna, ya que la necesidad interna es una necesidad universal y arquetípica que resuena a través de todo el púbico y engrosa el hilo conductor (Hoesch, 1999).

Si la actriz que representa a la protagonista logra su meta interna y su meta externa, la historia transmitirá un sentimiento de “final feliz”. Si la actriz que representa a la protagonista logra su meta interna pero no su meta externa, de todas maneras el público se sentirá satisfecho y aún así la historia podría ser una historia “feliz”. Por lo tanto, se podría definir una tragedia como una representación en la que la actriz que representa a la protagonista no logra, o logra muy tarde su meta interna, independientemente de que logre la meta externa.

Antes de representar la Escena, la compañía de TP podría tener una sensación compartida del final, especialmente en relación con las metas externa e interna. Obviamente no hay tiempo de discutir el final de antemano y la diferencia entre las percepciones de cada actor o actriz se negociará durante la Escena, agregándole a veces frisson a la Escena (Veronica Needa, comunicación personal, 2014). Habiendo dicho esto, los actores ninja que tengan un claro sentido del final pueden ayudar a navegar a la actriz que representa a la protagonista hacia la conclusión de la historia, en gran parte en relación con la meta interna, ya que el final en relación con la meta externa fue escuchado por todo el público.

Conclusión

El modelo 3DD tiene tres dimensiones: contenido, emoción e intención. Las tres dimensiones son sinérgicas y se confabulan de manera orgánica. También incorporan los componentes dramático, emocional y cognitivo de la historia. En conjunto,  pueden crear el “efecto 3D” de la Escena, agregándole profundidad y significado. (Ver la figura 5 más adelante para una representación visual del Modelo 3DD completo.)

La primera parte del Modelo 3DD completo utiliza la ideación para generar ofertas en relación con la meta externa, influenciada por el primer sentimiento. El clímax de la Escena es tanto el punto de cambio irreversible como el momento de transformación emocional. La transformación emocional por lo general ocurre de manera orgánica como reacción a un claro momento de cambio en la historia.

La última parte del Modelo 3DD se enfoca en la meta interna, a través del prisma del segundo sentimiento, utilizando el proceso de reincorporación de ofertas anteriores. El final de la Escena está en relación con la meta interna de la narradora.

Figura 5

Inicialmente el Modelo 3DD podría ser difícil de captar por parte de los actores y actrices, con diferentes dimensiones e instrucciones. Por medio de la práctica, la estructura básica del Modelo 3DD no sólo permite claridad y un entendimiento compartido dentro de la compañía, sino que también produce una Escena más satisfactoria para la narradora y para el público.

Hay muchas cuestiones y áreas que todavía necesitan más investigación, definición y experimentación. El arte del TP, como la improvisación, es ‘fácil de aprender, difícil de dominar’. Algunos podrían decir que, al contrario de las formas breves, las Escenas deberían ser más abiertas y menos rígidas. Una respuesta posible a esto se encuentra en el principio de Limitación Creativa de McKee (1997): “El principio de Limitación Creativa requiere libertad dentro de un círculo de obstáculos. El talento es como un músculo: sin algo que le haga resistencia, se atrofia. De manera que, a propósito, ponemos piedras en el camino, barreras que nos inspiran. Nos disciplinamos en cuanto a qué hacer, al tiempo que no tenemos límites en cómo hacerlo. (p. 91).  Tal vez un modelo para las Escenas aporta no sólo un lenguaje común para la compañía de TP, sino también una “barrera inspiradora” que enriquece la representación.

Bibliografía

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[1] Varios profesores de improvisación, Alan Marriott, Dylan Emery, Mark Phoenix y Chris Johnston entre ellos, han enseñado el modelo del Diamante improvisacional. Este artículo enfatiza una aplicación original de este modelo al TP.

[2] Se puede encontrar otros trabajos de Stayman-London en  //www.katestaymanlondon.com.